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La UNAM ha puesto en marcha el Proyecto Colmena, la primera misión mexicana de exploración lunar. México tendrá esta vez un papel activo en el regreso del hombre a la Luna con esta misión que alunizará en junio próximo.

El Proyecto Colmena está conformado por cinco pequeños robots que serán colocados sobre la superficie lunar y que viajarán a bordo de la nave estadounidense Peregrine. Estos robots recorrerán los 384 mil 400 kilómetros que separan a la Tierra la Luna.

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Enrique Graue Wiechers, ha expresado su orgullo por la fortaleza de la UNAM y de sus institutos de Investigación. El Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) participa en esta misión con 200 alumnos de Ingeniería, Física, Matemáticas y Química.

Objetivos del Proyecto Colmena

La misión del Proyecto Colmena tiene dos objetivos concretos. Analizar la posibilidad de montar estructuras sobre la superficie lunar y estudiar el polvo lunar como recurso para la producción de oxígeno y metales. La misión plantea también que los robots actúen de forma autónoma. Tomando como ejemplo a la naturaleza, demostrar que los robots pueden ser los exploradores y mineros del espacio, trabajando de forma coordinada.

La ingeniería mexicana, al nivel de las mejores del mundo

Cada uno de los 5 pequeños robots que integran esta misión, tienen un peso de menos de 60 gramos, 12 centímetros de diámetro. Están fabricados de metales como acero inoxidable, aleaciones de titanio y aluminio para uso espacial.  El Proyecto Colmena es una muestra de que la ingeniería mexicana se encuentra el nivel de las mejores del mundo. Será el primer proyecto de México sobre exploración lunar, pero no el único, ya se trabaja en nuevos proyectos para generación de oxígeno y energía en la Luna.

Todos los involucrados en el Proyecto Colmena han trabajado ardua e ininterrumpidamente durante casi cuatro años, y finalmente comienzan a ver los frutos de este esfuerzo.  Los robots, y el sistema que los contiene, fueron integrados desde noviembre pasado a la nave que alunizará a mediados de este año.

Cabe destacar que este proyecto es completamente mexicano, concebido, diseñado y construido en el Laboratorio de Instrumentación Espacial de Instituto de Ciencias Nucleares (ICN). El líder del proyecto, Gustavo Medina Tanco, ha destacado que esta misión es la primera en producir microrrobots tan pequeños para llevar al espacio. Es la primera vez que se hace en el mundo. Los investigadores mexicanos han logrado hacer una estructura capaz de soportar el viaje a la Luna con muy poca masa. Serán capaces también de resistir hasta 62 veces la aceleración de la gravedad debido a la vibración durante el lanzamiento. Resistirán también temperaturas de entre menos 120 y más 120 grados centígrados, además de la radiación proveniente del viento solar.

Los microrrobots se enfrentarán a condiciones adversas

Al llegar a la luna, los microrrobots estarán expuestos a radiación ultravioleta, viento solar y al bombardeo de micrometeoritos. La mayoría de las lunas y asteroides son erosionados por estos elementos y forman una arena denominada regolito. El regolito más fino levita dentro de una capa de aproximadamente 20 centímetros sobre la superficie. Este polvo es uno de los mayores obstáculos tanto para los seres humanos como para los robots operando en este sitio. Es por este motivo que el éxito de la misión es aún incierto, no se sabe con certeza si algo tan pequeño como los robots, con ruedas de cuatro centímetros y con el sistema electrónico a solo 1.5 centímetros de la superficie lunar, serán capaces de desplazarse ahí.

El objetivo a largo plazo del Proyecto Colmena es desarrollar en México las capacidades de microrrobótica pasa uso en ambientes espaciales, en superficies de cuerpos que carecen de atmósfera. La meta es, integrar a México a consorcios de investigación, exploración y explotación comercial, mediante actividades como la minería espacial.

Minería Espacial

Medina Tanco ha explicado también que una gran parte de la tecnología actual está basada en el uso de metales preciosos y tierras raras, que, a pesar de ser abundantes en la Tierra, no lo son en las partes superiores de la corteza terrestre. La explotación comercial de estos materiales no es fácil y en pocas décadas materiales como el platino serán difíciles de encontrar. Será entonces cuando explotar materiales en otros cuerpos, como las lunas del Sistema Solar y asteroides, se convertirá en una necesidad.

El desarrollo de la minería espacial necesitará de herramientas como las diseñadas en el Proyecto Colmena. El trabajo se realizará imitando el de las abejas o las hormigas, donde cada pequeño individuo hará un poco de trabajo, pero al hacerlo coordinadamente, sumarán un gran esfuerzo.

Duración de la misión

De acuerdo con las órbitas que se elijan, el viaje del Proyecto Colmena llevará de 30 a 60 días. La misión después el alunizaje tomará únicamente parte del periodo diurno de un día lunar, equivalente a 29.5 días terrestres. Es decir que los robots van a llegar por la mañana, serán lanzados a la superficie al medio día y se moverán gracias a los paneles solares, siendo capaces de trabajar hasta el anochecer, momento en el que podrían “morir” a causa de las bajas temperaturas.

Los pequeños robots trabajarán durante seis o siete días terrestres. Cuando salga el sol nuevamente, se tratará de recuperar alguno de los robots. En caso de conseguirlo, hacer alguna medición de la eficiencia de los paneles solares y tratar de deducir cuánto polvo se ha depositado durante la noche. Esto dará datos sobre la dinámica del regolito en la fase nocturna.

La inversión en los robots ha sido de alrededor de 6 millones de pesos y el lanzamiento de 7 millones de pesos aproximadamente. El lanzamiento será desde Cabo Cañaveral, Florida.

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